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Las aterradoras prácticas en nombre de la medicina

La lupa se posa nuevamente sobre el mundo médico para reconocer que cientos de mujeres fueron violentadas y no fueron conscientes de su contribución a la ciencia, porque lastimosamente la historia estuvo salpicada por las más oscuras perversiones médicas y se mantuvo oculta durante años, construyendo lo que hoy conocemos como el conocimiento de la anatomía femenina, pero que se cuentan como historias de terror debido a la violación de todo tipo de derechos humanos y crímenes en nombre de la medicina. Visibilizar esta verdad, es indispensable para avanzar y eliminar las violencias que atraviesan a las mujeres desde una de las industrias más poderosas, la industria médica.

Henrietta Lacks, una mujer que aportó significativamente a la ciencia.

Hablar de avances médicos e investigaciones sobre el cuerpo femenino, también es hablar de víctimas fatales. Todo comenzó cuando los hombres remplazaron por completo a las matronas en el proceso del parto y en la asistencia del cuidado de la mujer, introduciendo el espéculo en sus prácticas en el siglo XVI y a pesar de ser un instrumento poco apetecido, sirvió de gran ayuda para observar la cavidad profunda, el cérvix y facilitar la toma de muestras, que incluso es de uso frecuente en la actualidad.

Luego llegaron los fórceps, un instrumento obstétrico para la extracción fetal, ideado por el cirujano Peter Chamberlen que acostumbraba vendar los ojos de sus pacientes para evitar traumarlas. Su práctica estuvo en secreto por más de 150 años hasta que lo presentó al mundo médico como una solución efectiva para el nacimiento. Peter, fue de los primeros hombres en documentar un parto y desde allí dejó de considerarse un proceso natural, pasando a ser una intervención médica, que logra patologizar a las personas embarazadas. Por eso actualmente vemos la gestación como un estado delicado de salud y evitamos los partos en casa, o bajo el agua.

El reconocido doctor Falopio que seguramente hace parte de los antiguos textos de anatomía, cometió extracciones sin anestesia a esclavas negras con el fin de llegar a conocer la estructura y el tejido de las trompas. Debido a esto, en pleno siglo XXI su nombre se suprime del cuerpo y se renombran como «trompas uterinas” de esta forma transformamos la nomenclatura y libramos del patriarcado a las partes del cuerpo femenino.

Entre las historias más macabras tenemos la de William Hunter y William Smellie, qué se hicieron muy famosos en el mundo de la medicina por sus precisos dibujos anatómicos del embarazo. Su propósito, era conocer la anatomía de la gestación y aunque pudieron revolucionar la historia de la medicina para salvar vidas, como maestro y aprendiz, se convirtieron también en los responsables de la mayor serie de asesinatos de la época, 39 mujeres en su último mes de gestación, todas migrantes, pobres y esclavas, acabaron diseccionadas para su obra, Anatomía del Útero Humano Grávido, pero además, para sorpresa de muchas personas, actualmente son considerados los padres de la obstetricia y la ginecología a pesar de su pasado.

Otro médico que destaca es Marion Sims, quién relata en su autobiografía para la investigación de la fistula vaginal, que tuvo que pasar momentos agonizantes en su hospital, ya que operaba a mujeres negras para continuar siendo mulas de trabajo, reparaba el desgarro de las paredes vaginales que muchas veces se debía a la desnutrición por ser esclavas, incluso después del parto ellas presentaban mayor probabilidad de inflamación. Y gran parte de sus procedimientos se hacían sobre una mesa a 4 patas, donde más hombres sostenían a las mujeres, sin utilizar ningún tipo de sedante, solo opio después de la experimentación. Estos actos desde la medicina se justificaron debido a un pensamiento instalado de que las mujeres negras no sentían igual que las blancas, bajo la justificación de que su objetivo era curar, los exoneraron de toda responsabilidad y aunque admitieron la controversia, nunca aceptaron la violación ética de los procedimientos, ya que dicen que se debió desde un contexto histórico más amplio entre el siglo XVI y XX, pero además, eliminar a Sims supondría también suprimir el papel de aquellas mujeres negras que se sacrificaron por la historia. Por eso la finalidad es acabar con el nombramiento patriarcal de nuestro cuerpo, para que no haya rincón bautizado con el nombre de ningún descubridor. Aquí les dejamos algunas recomendaciones como nueva bibliografía👇

Las glándulas de la eyaculación

Las antiguas glándulas de Skene (ginecólogo escoces) ahora se les llama, glándulas parauretrales. Las glándulas de Bartolino (médico danés) ahora se les reconoce como las glándulas de Lucy y Betsy y finalmente las trompas de Falopio, que ahora son llamadas las trompas uterinas.

Asimismo, es necesario resaltar la labor de Henrietta Lacks, quién terminó siendo una mujer afrodescendiente donadora involuntaria de células cancerígenas, las cuales fueron cultivadas por George Otto Gey sin ningún consentimiento, para originar una línea de cultivo celular inmortal. Henrietta, fue sedada y robaron una muestra de su cérvix para la investigación del cáncer, sus células sirvieron para crear la vacuna de la polio y nadie ha reconocido su aporte a la salud y a los avances de la medicina ginecológica, por eso es momento de resaltar ésta figura que aportó significativamente a la evolución de la salud íntima femenina, porque sabemos que el fin no justifica los medios, en especial cuando los hechos fueron tan abusivos y atroces con las mujeres.

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¿Qué tanto sabes del clítoris?

En materia sexual el clítoris es casi un desconocido para la sociedad y lo digo porque solo hasta 1.987 le dieron su reconocimiento como órgano sexual, entorno a él giran muchos mitos y también hay mucha desinformación, lo que me parece indignante es que solo se le haya reconocido hace 33 años, incluso yo había nacido para aquel entonces. Para empezar, el clítoris es un órgano exclusivo de las mamíferas y está diseñado únicamente para dar placer, es visible en un 20%, pero debajo de la piel se esconde el 80% restante con más de 8.000 terminaciones nerviosas para derretirnos de placer.

Además de ser un órgano delicado que va creciendo en tamaño durante su excitación, se puede estimular con lubricantes específicos, la cosmética erótica es una gran aliada y en este caso los juguetes sexuales, en especial los succionadores y las balas vibradoras son ideales para activar de forma interna y externa la zona, pero en especial para regalar multiorgasmos maravillosos. Otro gran aliado para la zona íntima (hablo del clítoris, labios y canal vaginal) es un trozo de jengibre sin cáscara, una vez pelado, puedes sacar su zumo y mojar el clítoris, eso producirá un leve cosquilleo que estimula poderosamente y sí lo introduces superficialmente en la vagina por unos minutos, aumentará la sensación de placer.

Y aunque el clítoris no ha sido tan famoso como el pene, porque solo hasta hace poco se empezó a hablar de su forma, debemos visibilizarlo para cambiar de una vez por todas con esos métodos heteropatriarcales de la enseñanza y esa idea falocentrista de que la sexualidad femenina y el goce íntimo están ligados únicamente a la penetración. Este órgano es más que eso, su función específica es proporcionar placer, por eso su estructura cavernosa y su longitud entre 9 y 11 centímetros va cambiando como respuesta a la estimulación sexual táctil. De hecho por muchísimos años fue un completo desconocido entre los estudios del cuerpo femenino y había sido rechazado porque no cumplía una labor reproductiva, incluso en algunas culturas es mutilado para obtener control sexual sobre las mujeres, ya que el orgasmo nace en el clítoris y se extiende a la vagina, a pesar de que nos hablaron de dos tipos de orgasmos (vaginal y clitoriano) y además nos inculcaron la penetración como única finalidad en el sexo.

Hoy las mujeres le damos un vuelco a nuestra sexualidad y empezamos a prestar atención a ese botón que nos llena de felicidad, por eso en conmemoración al día internacional del orgasmo femenino (8 de Agosto) regálate uno bien grande. Sí quieres más información, puedes buscarnos en facebook e instagram para conocer más sobre educación menstrual, ubicanos como Comunidad Ágata y no te olvides de celebrarlo en grande.

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Qué tanto sabemos de nuestra fertilidad?

Nacemos en una sociedad que nos educa a través de la cultura y lastimosamente es poca la información y mucho el tabú que ronda frente al ciclo menstrual, para saber qué tanto sabemos las mujeres de nuestra fertilidad se hace necesario empezar con otra pregunta:

¿Sabes cuántos días al ciclo eres fértil? Las mujeres no somos fértiles todo el tiempo porque solo 1 o 2 días al ciclo, el óvulo es apto para fecundar y justamente se da durante el trayecto que tarda en recorrer la trompa hasta llegar al útero, mientras que los cuerpos masculinos son fértiles todos los días del año, pero gracias a otros factores como el moco cervical, ampliamos la ventana fértil femenina de 6 a 7 días, ya que los fluidos mantienen con vida los espermatozoides, es decir, durante los días previos a la ovulación el moco cervical crea el ambiente ideal y puede mantener hasta por 5 días a los soldados.

Aunque seria genial ovular el mismo día, siempre es el que más tiende a cambiar entre nuestros ciclos, por eso lo mejor para descubrir cuándo estamos ovulando o cuándo nos estamos acercando a ese día, es aprender a agendar en cíclico para identificar los cambios naturales del organismo. Escuchar lo que dice el cuerpo y plasmar los sentimientos que se viven durante el día hacen parte de la tarea, sacar 2 minutos de nuestra rutina nos permite reconocer los cambios y nos enseña a ser más conscientes y responsables de nuestro cuerpo.

¿Y entonces cómo calculas los días fértiles? Aunque no es inmediato porque todos los ciclos que atravesamos durante la vida fértil son distintos, al igual que cada sangrado menstrual, generalmente la etapa qué más variaciones tiene es la fase folicular, es decir el momento donde se da la maduración y expulsión del óvulo a través de la trompa uterina. Aunque no podemos predecir con exactitud cuándo vamos a ser fértiles, el organismo nos muestra diversos cambios que evidencian este proceso, entre ellos está el aumento de la temperatura basal, como también el cambio del moco cervical, pero una de las maneras más prácticas para identificar los días fértiles es agendando en cíclico, como mínimo 6 meses. Allí no solo los patrones de comportamiento y los síntomas que el cuerpo manifiesta serán indicadores para predecir la fecha fértil, sino que serás consciente de que la ovulación no se produce en la mitad del ciclo, sino cuando la variación hormonal permite el proceso, el cual está supeditado a los niveles de estrés a los que esté expuesto el organismo.

Si me educo desde la consciencia de los cambios que sufro, será más evidente la identificación de las fases que atravieso, tendré las herramientas suficientes para no exigir el cuerpo y administraré mejor la energía. Para más información, descarga tu diagrama lunar en: http://lacopitamenstrual.com/descargar-diagrama-lunar/

 

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Sexo y menstruación, una mezcla perfecta

Me he dado cuenta que mientras transcurre mi menstruación ando más libidinosa que de costumbre, al parecer se despierta en mí una mujer sabia, tranquila, y sobretodo sexual que lucha por mostrar su personalidad. Me vi tan tentada a investigar esto que terminé afirmando lo beneficioso que puede ser la combinación sexo y menstruación, siempre y cuando exista una buena dosis de complicidad y responsabilidad con la pareja.

Como es costumbre a la hora de investigar estuve detrás de algunos textos y ensayos donde pude evidenciar, cómo a través de los años las mujeres hemos sido mutiladas frente al deseo y cómo la sociedad nos obliga a ver nuestra sexualidad exclusivamente ligada a la reproducción, por eso la relación del sexo y la menstruación hasta hace 10 años no era bien vista, no era un tema que se tocara en reuniones sociales, de hecho algunos pensaban que era contraproducente para la salud masculina porque el sangrado era un desecho. Incluso sigue siendo tan nuevo que solo hasta hace 4 años empecé a leer publicaciones en redes, diarios y revistas como algo normalizado, porque el tema se había tornado importante, o al menos llamativo para la industria farmacéutica.

Lo bueno e interesante del asunto es que unir sexo y menstruación en una frase puede traer como resultado orgasmos más intensos, sensaciones más placenteras para ambos gracias a la lubricación y al aumento de la temperatura corporal, además que algunas mujeres afirman mejoría de las molestias e incomodidades, porque la actividad sexual ayuda a descongestionar el desprendimiento del endometrio y generalmente quiénes lo practican tienden a ser personas más abiertas sexualmente, ya que están desligadas al temido pudor menstrual.

Tabú o no, siempre me pregunté ¿Por qué tanto misterio en una vagina que sangra? ¿De dónde sacaron la idea de que era perjudicial para los hombres? ¿Acaso menstruar es una enfermedad no reconocida por la ciencia? O ¿Será qué nuestros endometrios “putrefactos” no son los mismos encargados de gestar vida humana? Cuando me hice consciente de cada dato que giraba en torno al tema, pude evidenciar el problema y la falta de consciencia social frente a nuestros cuerpos, por eso el siguiente paso era la exploración y probablemente el mejor resultado fue que la menstruación pudo permitirme otras posturas y también cuestionar mis prejuicios, no solo porque pude promover el placer sin calendario, sino abrir y fortalecer un nuevo capítulo de confianza y comunicación con mi pareja.

Y si hablamos de efectividad, la copa menstrual es una gran aliada para estas ocasiones, ya que evita fugas del sangrado hasta por 12 horas y permite activar otros mecanismos como el sexo tántrico, o la concentración en el clítoris. Créeme, tener sexo durante la menstruación es una gran experiencia en pareja, es necesario que haya consenso porque tus hormonas estarán de fiesta, lo importante es que no olvides el preservativo y si lo que no quieres es ensuciar, termina en la ducha y listo! Cabe resaltar que en esta fase también existe la posibilidad de embarazo, a pesar de que sea muy baja porque la ovulación varía ciclo tras ciclo.

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Agendar en cíclico, una auténtica revolución femenina

En estos tiempos de Internet se hace difícil retener tanta información que circula, pero lo importante es entender que gracias a estas herramientas, hoy es más fácil acceder a temas que antes pasaban inadvertidos, o que fueron de gran incógnita para hombres y mujeres, por ejemplo, la ciclícidad que sufren los cuerpos menstruantes, o para ser más dicientes, los cuerpos femeninos.

Hace más de 8 años estuve enfrentada a ciertos cambios hormonales y emocionales qué me llevaron a pensar ¿Qué está pasándole a mi cuerpo? Sin ningún motivo aparente empecé a tener variaciones de humor, mareos, dolores de cabeza, irritabilidad y sensibilidad extrema, sobre todo en mi fase premenstrual (aunque admito ser una persona sensitiva). Lo cierto es que fui usuaria de anticonceptivos durante varios años y gracias a que decidí abandonarlos, pude darme cuenta de los cambios generados, no solo a nivel físico y emocional, sino todas las consecuencias nefastas durante su ingesta, sumado a la poca orientación que recibimos las mujeres frente al tema. Cabe resaltar que fue mi ginecólogo de cabecera quién los recetó, conociendo en detalle mi historial clínico.

Sé y entiendo que muchas personas se estarán preguntando, ¿Y entonces con qué planifico mi sexualidad? Y es gracias a una herramienta tan básica como el agendar en cíclico, sumado al método sintotérmico, que me permití abandonar los anticonceptivos para regresar a mi cuerpo los beneficios de ovular naturalmente, sin correr el riesgo de un embarazo no deseado.

 

Hay que empezar con lo primero y es que las hormonas que produce el organismo cambian durante todo el ciclo para optimizar su funcionamiento, por eso la ciclícidad del cuerpo menstruante no está asociada a una disfunción mental o psiquiátrica, sino a un baile hormonal que naturalmente necesita el organismo para responder a todas sus funciones. Por ejemplo, las hormonas que se producen en la ovulación no solo nos hacen fértiles, sino que tienen beneficios al corazón, el cerebro, los músculos, la piel y el pelo. Incluso el metabolismo, el humor, el sueño y los tejidos se ven influenciados positivamente cuando los procesos naturales se cumplen. Si entendemos además que el organismo atraviesa variaciones que te hacen cíclica como la luna y sus fases, se agudiza esa comunicación constante y comienza una interpretación de los mensajes que envía el cuerpo ¿Cómo funciona el ciclo, cuánto dura el tuyo, cómo varía según la fase qué estás atravesando, cómo lo administras y qué lo afecta directamente? El organismo es química y todo lo que sucede alrededor lo afecta por dentro, por ejemplo se hace importante ampliar nuestra perspectiva sobre lo que significa un ciclo regular, ya que éste puede durar entre 24 a 35 días según la alimentación, los niveles de estrés y los descansos que hayamos tenido.

Si te animas a agendar en cíclico debes tener en cuenta que es primordial anotar todos los detalles que experimentas durante el día, al menos por 6 meses, porque así podrás revelar patrones de conducta y definir las diferentes fases que tu cuerpo atraviesa. (pre-ovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual) y al abrir esa puerta de conocimiento que habita dentro, no solo cambias la forma de ver y entender tu ciclo, sino que contagias a otras mujeres para empoderarse desde el conocimiento.

Esa información valiosa que generalmente no vemos es muy diciente a la hora de conocernos. Es triste ver cómo nuestros cuerpos femeninos se construyen a partir de la opinión ajena: del médico, la religión, la sociedad, la industria farmacéutica y la publicidad, quienes nos alejan de esa apertura de consciencia propia porque cuando esto sucede dejamos pasar de largo las sensaciones y cómo nos sentimos realmente. De esta forma, lejos de poder administrar lo que nos pertenece, cultivamos la baja autoestima y los pensamientos de inestabilidad que han sido generalizados en la sociedad, para evitar entender lo que realmente necesitamos en cada momento. El agudizar nuestros sentidos, vivir ciclos ovulatorios naturales, tomar nota y resignificarnos en la palabra propia, hará de nuestro cuerpo un territorio crítico, sin bloqueos, que permite conocerse para alcanzar el equilibrio, pero además es un organismo consciente de las reservas básicas que debe obtener para los años post menopausia.

Acá la invitación es a conocerte realmente a través de la escritura, tomar nuevos y mejores hábitos para identificar los cambios del ciclo y así entender la bioquímica que atraviesa el cuerpo, no solo para negociar, sino para atender nuestras preferencias y necesidades básicas.

Si deseas empezar este proceso de empoderamiento, recuerda que debes registrar como mínimo 6 ciclos de principio a fin para comenzar el camino de autoconocimiento, para ello puedes descargar de forma gratuita el diagrama lunar en el siguiente link: http://lacopitamenstrual.com/descargar-diagrama-lunar/ ¡Qué lo disfrutes! pero en especial, aprende a ser responsable con tu organismo.

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La copa menstrual: Una gran desconocida.

La experiencia de la menstruación es parte inherente a la vida de la mujer, no es común  referirse a ella o a las problemáticas económicas, ambientales y de salud que presenta su manejo. La ONG Wash United  propuso el 28 de mayo como el Día mundial de la higiene menstrual. Este es un primer paso para llamar la atención acerca de los tabúes y criterios sociales y culturales con respecto a la menstruación, así como promover su manejo como aspecto fundamental en  la educación sexual integral de niñas y jóvenes. Aquí, una interesante y valiosa reflexión en torno a la copa menstrual, una gran desconocida, sus pros y contras.

 

La menstruación es una realidad biológica que no debería limitar la vida o las actividades cotidianas, menos aún, para que la mujer sea “puesta en evidencia”, dado que es un fenómeno  normal en la vida reproductiva de la mujer. Sin embargo, esta “normalidad” fisiológica tiene  significados negativos que le han atribuido la cultura y la sociedad (House, Mahon & Cavili, 2012); aún en la época actual persisten el estigma, la vergüenza y el silencio, que hacen que los temas relacionados con el manejo de la higiene menstrual no sean habituales (Ahmed y Kabita, 2008). La posibilidad de realizar las actividades diarias y la manera de afrontar los diferentes aspectos de la vida femenina están relacionados con la seguridad, la comodidad y la confianza que resultan del manejo adecuado de la menstruación (Sumana y Colaboradoras 2015). Por lo anterior, el desarrollo de metodologías modernas, reutilizables y novedosas, que respondan a estas problemáticas en términos de comodidad, discreción, higiene y economía son necesarias  permitirles la libertad de realizar sus actividades diarias sin temor a ser verse expuestas, la posibilidad de practicar deportes y tener relaciones sexuales sin problema; esto es que puedan disfrutar de su vida plenamente sin que la menstruación sea un impedimento.

La higiene menstrual tiene en el mercado para su manejo diferentes  productos, entre ellos se encuentran: métodos desechables como toallas higiénicas, tampones de algodón o de fibra de bambú y los reutilizables como toallas de tela, ropa interior absorbente, esponjas marinas y las copas menstruales (Sumper y Torondel, 2013). El mercado de la higiene menstrual es muy lucrativo; en Estados Unidos, por ejemplo, se venden aproximadamente 20 millones de toallas higiénicas y tampones al año, con un mercado de más de 2 billones de dólares (Maloney, 2015).

 

 

La fabricación del tampón comercial y de la toalla higiénica tiene un gran impacto ambiental. El 60% del peso de una toalla higiénica corresponde a pasta fluff, proveniente del cultivo de pino; estas plantaciones eliminan parte del bosque tropical. Para hacerse una idea, en Argentina, al año se usan 10.140 toneladas de pasta fluff en toallas y tampones, que generan residuos en 3.380 millones de toallas y tampones. (Felitti, 2016). Las toallas higiénicas y protectores diarios son hechos de celulosa blanqueada o materiales sintéticos, con químicos desodorantes para aromatizar y películas plásticas para retener la sangre, son las más populares y las que son mejor percibidas como inofensivas por las mujeres, aunque se reportan problemas como irritaciones  de la vulva femenina asociadas a los químicos. Se ha reportado la presencia de dioxinas en ellas, aunque su absorción no ha sido estudiada. De otra parte, la disposición final de productos como toallas higiénicas y tampones genera una gran cantidad de material de riesgo biológico no reciclable, no biodegradable que contribuye a la contaminación del medio ambiente y que se disminuiría en gran medida con el uso de métodos reutilizables; esta situación, además desde el punto de vista sanitario presenta un riesgo  para las personas que manipulan estos desechos y más aún si se tiene en cuenta que podrían tener enfermedades de transmisión por vía sanguínea como la hepatitis B o el HIV (Sommer,2015).

Con respecto a los aspectos económicos, una mujer usa en promedio, trece productos de higiene por ciclo, esto es  163 por año y 6.500 en su toda su vida fértil. Estos costos tienen un impacto en la canasta familiar, y  no son tenidos en cuenta de manera rutinaria. Si se tiene en cuenta el valor de estos productos, afecta negativamente a aquellas en condiciones de pobreza o áreas rurales, quienes por falta de recursos económicos, al no poder adquirir productos comerciales, se ven obligadas a utilizar materiales como trapos o periódicos, lo que puede causarles problemas de salud como infecciones, exclusión social porque no pueden asistir a sus actividades normales (Beksinska, 2015).

¿Qué es la copa menstrual, cómo se usa?

La copa menstrual es un dispositivo de látex, silicona o elastómero termoplástico, flexible, en forma de taza, que se inserta en la vagina para recolectar la sangre, y se mantiene en su lugar por succión (Segen’s Medical Dictionary). Aunque desconocida, no es una invención reciente, las primeras patentes de estos dispositivos intravaginales hechos de caucho, se dieron en 1932 en Estados Unidos; en la década de 1980 se fabricaron en látex, pero se presentaron alergias que obligaron a descontinuarlas; en el Reino Unido en 1998 se patentaron las primeras copas de silicona médica hipoalergénica. En el último decenio, han aparecido en diferentes formas y tamaños de acuerdo con los distintos cuerpos y cantidades de flujo; en los últimos años se ha incorporado materiales como el elastómero termoplástico. Este dispositivo ha evolucionado, por ejemplo  la copa Looncup tiene un sensor que recopila información sobre la cantidad de líquido en ella y le informa a la mujer a través de una aplicación.

 

 

El material flexible del que está hecho la copa permite insertarla en la vagina de forma comprimida; esta se ubica el cuello del útero y se acomoda a su alrededor. Una vez allí, por un mecanismo de succión, queda sujeta por lo que no hay peligro alguno de que se desplace. Se recomienda vaciarla cada 6 u 8 horas. Para retirarla, se toma por el cabo, que queda expuesto en la vagina, se presiona el fondo de la copa para liberar el vacío y se retira. Puede lavarse con agua y a final del uso en cada periodo, se esteriliza con agua caliente. Un estudio en niñas nepalesas mostró que la  satisfacción con el uso de la copa mejora con el tiempo, encontrando una satisfacción del 98 %, luego de 6 meses de uso continuo, ya que  este es el tiempo que  se considera como la curva de aprendizaje (Oster, 2011).  La copa requiere de tiempo para que la mujer conozca su cuerpo, el dispositivo y logre adquirir la experiencia necesaria para usarla con confianza; algunas mujeres manifiestan inquietudes para realizar su lavado en baños públicos, pero realmente no es necesario hacerlo entre vaciados; basta con tener las manos limpias y eliminar  completamente su contenido antes de reinsertarla nuevamente.

Además de su practicidad al uso y de su ventaja costo-beneficio, la copa menstrual es un método de higiene femenina seguro y saludable.  Un estudio realizado con 406 mujeres en Estados Unidos (North y Oldham, 2011) demostró la seguridad de la copa menstrual. En él, se realizaron exámenes ginecológicos, colposcopia, uroanálisis, pH vaginal y Gram de flujo cada mes y durante un periodo de tres meses. Se encontró que no hubo modificaciones en la flora vaginal por microorganismos asociados con vaginosis bacteriana (G.Vaginalis, Cándida A y Bacteriodes); los niveles de Lactobacilus se mantuvieron en niveles normales, y el examen pélvico, la colposcopia y pH vaginal no mostraron alteraciones.

La copa, un dispositivo transformador

La principal ventaja de la copa menstrual es que su uso resignifica la menstruación. La principal queja femenina es la molestia que implica el tener que usar toallas higiénicas o tampones, la posibilidad de  “mancharse”,  de que “se note”, el mal olor y las limitaciones físicas y sociales que conlleva; con el uso de este método claramente  se tiene una  mejoría en esta experiencia; además de que produce un cambio en la autopercepción del cuerpo femenino ya que al ser un dispositivo insertable, obliga a quien la utiliza a explorar y conocer sus genitales; cuanto más se usa, más confianza se adquiere, y según muchas usuarias, la relación y el concepto de la sangre menstrual se transforman, llegando a aceptarla con total naturalidad, lejos de tabúes y limitaciones culturales.

La copa tiene muchas ventajas; por ser un método intravaginal, no se ve, no tiene olor, es discreta y puede ser empleada hasta por doce horas continuas. Así mismo, el balance normal de la flora vaginal no se altera; ya que la sangre menstrual se recoge dentro de la copa, y por eso el fluido no entra en contacto con las bacterias de la flora vaginal, lo que disminuye la posibilidad de presentar flujos vaginales. La copa permite, además, realizar actividades acuáticas y deportivas de alto impacto de manera segura. Cuando la copa se inserta de manera adecuada, “no se siente”; las mujeres que la utilizan, relatan mejoría en la movilidad, facilidad de uso, sensación de limpieza y mejoría en la confianza y privacidad al no dejar rastros delatores cuando se realiza el cambio en los baños públicos.

El African Population and Health Research Center (APHRC) en Kenia, como parte de un programa para mejorar la calidad de vida de las mujeres, realizó campañas de donaciones de copas menstruales para niñas y sus madres en regiones rurales en el 2010, con el fin de mejorar el manejo de la higiene menstrual. Las adolescentes y mujeres que la usaron, encontraron con el uso de la copa menstrual una mejoría en su situación económica al no tener que destinar dinero en otros métodos de higiene; destacaron una mayor sensación de higiene, y manifestaron una mejora en la asistencia escolar, así como la disminución de consultas médicas por irritaciones y flujos vaginales. Así, el uso de la copa brindó a las mujeres la oportunidad para abordar temáticas relacionadas con la salud sexual y reproductiva y como una puerta para el acceso a servicios de salud en relación con la detección del cáncer cervical, infecciones de transmisión sexual o enfermedades relativas a la salud reproductiva.

Una copa tiene una vida útil de hasta diez años, por lo que es el método de higiene femenina más costo-eficiente y respetuoso con el medio ambiente.  Este método además, permite el desarrollo de un pensamiento ecológico femenino, en que además de las ventajas económicas, derivadas de su uso, plantea una responsabilidad personal ambiental frente a la producción de los métodos de higiene tradicionales y la disposición de sus desechos.

Su desventaja: La falta de conocimiento

La principal desventaja que tiene la copa menstrual es la falta de conocimiento de su existencia, debida principalmente a los profesionales de la salud, quienes no la ofrecen como un método de higiene, por cuanto este tema no hace parte de los aspectos abordados en forma rutinaria en la educación sexual de las niñas y jóvenes.  Cuando  las mujeres solicitan información, se encuentren con profesionales que no las pueden orientar adecuadamente sobre su uso, sus ventajas, complicaciones y precauciones. La falta de información científica sobre el tema, hace que en revistas como SemanaCromos y Fucsia sean entrevistados profesionales de la ginecología que indican formas inadecuadas de uso. Por ejemplo, aconsejan insertarla en la parte baja de la vagina, en lugar de alrededor del cuello uterino; entre las contraindicaciones mencionadas en estas publicaciones está su uso durante las relaciones sexuales, cuando esta una de las ventajas de este dispositivo, debido a que al estar el flujo contenido en la copa, no existen inconvenientes de fugas, lo que hace que las relaciones durante este período puedan realizarse, de manera cómoda para la mujer.

 

 

Existen otras situaciones ya de tipo personal, que una vez conocido el método interfieren con la posibilidad de ser usada y son aquellas relacionadas  principalmente con el rechazo a la manipulación de la sangre y del propio cuerpo –pese a que mediante una buena manipulación, el contacto con la sangre se hace mínimo–; la dificultad en su inserción y remoción por desconocimiento de la anatomía y fisiología femenina, y algunas dudas para realizar el vaciado, el cambio y la higienización de la copa (Beksinska, 2015).

Otro aspecto importante es la poca posibilidad que tienen las mujeres de las zonas rurales o de poblaciones vulnerables de conocer este método de higiene. Solo las mujeres que tienen acceso a internet o a revistas femeninas la conocen; su venta es aún muy exclusiva en el país, no se encuentra en tiendas de salud ni en supermercados, su venta se limita a distribuidores por ventas web. Pareciera entonces que el mercado no quiere abrir un espacio verdadero a esta otra posibilidad de higiene femenina, y esto se puede entender por los grandes ahorros que genera en términos de su costo-beneficio; el precio promedio de una copa menstrual hoy es de $80.000, y su vida útil es de diez años, claramente eso representa una ventaja gigantesca para las consumidoras, pero no para las empresas productoras de productos de higiene femenina.

Entre los problemas que se pueden presentar por la mala utilización están la posibilidad de aparición de síndrome de shock tóxico, que es una enfermedad potencialmente mortal, causada por toxinas bacterianas que ingresan al torrente sanguíneo (Mitchell, 2015) y el riesgo de producir endometriosis o adenomiosis (Stacey, 2003), cuando  se supera las doce horas continuas, sin el debido vaciado del flujo menstrual.

En defensa de su uso y promoción

El manejo de la higiene menstrual es un tema no sólo biológico, tiene profundas implicaciones sociales, culturales, económicas y hasta de carácter ambiental que lo hace un tema de  especial importancia y que es poco abordado, pese a ser una situación universal y que afecta la calidad de vida de las mujeres durante su vida fértil.  La falta de conocimiento de opciones diferentes a las tradicionales no permite que las mujeres puedan decidir libremente si optar por un método desechable o reutilizable como la copa menstrual, por lo que es fundamental que la sociedad en su conjunto sepa de su existencia, sus ventajas, desventajas y recomendaciones de uso.

La copa menstrual es un método efectivo y seguro; teniendo la precaución de vaciarla cada seis u ocho horas, se evitan las posibles  consecuencias negativas. Los profesionales de la salud deben estar al tanto de este nuevo método de higiene a fin de poder orientar y atender las inquietudes de las mujeres que usen este dispositivo. Otro aspecto de interés son aquellas mujeres en estado de vulnerabilidad económica o social; en los mercados donados para las emergencias por desastres naturales o civiles no se tiene en cuenta este método de higiene, que podría ser una solución efectiva para las mujeres afectadas, y podría además, ayudar a paliar las desigualdades socioeconómicas relacionadas con el género. Además, tiene un alto impacto favorable para el medio ambiente al ser reutilizable y no generar desechos que tardan muchos años en ser biodegradados.

La copa menstrual es un método de higiene femenino moderno, reutilizable, económico, amigable con el medio ambiente, que permite a las mujeres hablar sobre el tema, empezar a cambiar los preconceptos sobre la menstruación y construir una relación personal, íntima y única con sus cuerpos y su sangre. Sin duda, la copa menstrual puede brindar grandes ventajas en la calidad de vida, salud sexual y en la economía femenina. Se hace necesario entonces que la comunidad universitaria y los profesionales de la salud la conozcan, y de esta manera, se le ofrezca a las mujeres la posibilidad de conocer este método para la gestión de su menstruación, de modo que cada una decida si usarla o no, basada en información científica y de acuerdo con sus preferencias.

 

 

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Menstruar no debe ser un dolor de cabeza, tampoco lo que usas

Vengo leyendo algunos grupos de mujeres en redes sociales y en la última semana me he dado cuenta que cuando se habla de la famosa copa menstrual entran mil cuestionamientos sobre el tema de higiene, pero lo más impresionante es que veo lo desorientadas qué están las mujeres frente a las alternativas menstruales que existen en la actualidad, acá les dejo una valiosa información, ojalá puedan devorarla y compartirla con otras féminas, porque recuerda algo y que te quede claro ¡Menstruar no debe ser un dolor de cabeza, como tampoco los métodos que usas!

Si vamos a hablar de menstruación lo mejor sería plantear todas las alternativas para el sangrado, es claro que tenemos soluciones ecológicas como también métodos desechables, lo importante es que conozcas todos los existentes y escojas el mejor para ti, prepárate acá vamos en orden alfabético:

La primera alternativa y que a mi parecer es quién se lleva los aplausos es la copa menstrual, ella es quién hoy lidera la lista en materia de menstruación porque es una estrategia ecológica que se fabrica desde 1.930, pero actualmente se le conoce como el método más eficaz y seguro porque suprime el uso de desechables. Como está elaborada en silicona médica, o elastómetro médico, es un método seguro para llevar durante horas al interior de la vagina preservando el pH y mantiendo el sangrado en su estado natural ya que no entra en contacto con el oxígeno sino hasta que se retira.

La esponja marina es la segunda alternativa, además de ser antiquísima se obtiene de cultivos de mar y se ha utilizado como método de absorción del flujo menstrual durante miles de años. Luego de su proceso de desinfección se inserta en la vagina entre 4 a 6 horas y generalmente es un producto que puede durar hasta 6 meses. Se consigue directamente con terapeutas menstruales o en círculos de mujeres. Desde mi experiencia personal puede funcionar como solución ecológica porque no afecta los arrecifes, pero extraerla al interior de la vagina puede llegar a ser un poco incómodo.

Los protectores íntimos diarios desechables, son productos que llevan en el mercado alrededor de 60 años, tienen en su interior algodones industrializados con cloro, acetona, plásticos y fragancias que afectan el pH natural, generando un aumento gradual de las bacterias, por eso la presencia de olores, flujos o irritación en la piel es muy común tras su constante uso. Es un método desechable muy usado para contener flujos vaginales, el problema es que el cuerpo al notar los cambios del pH genera más fluidos de los normales para proteger la mucosa vaginal natural.

Sangrado libre: Es una forma antigua y revolucionaria que denota libertad, quienes practican el sangrado libre no usan ningún método de barrera para contener el fluido menstrual, de hecho aquellas que lo practican tienen un manejo y entrenamiento profundo de su útero porque pueden soltar las descargas del sangrado de forma voluntaria.

El tampón es un método elaborado con hilos de rayón y su función es absorber toda la humedad de la vagina, por lo tanto acaba con todos los fluidos naturales, los cuales son los agentes protectores de enfermedades íntimas. Debe cambiarse continuamente porque sus componentes químicos de fabricación entran en contacto directo con el torrente sanguíneo a través de las mucosas y ha sido el único método asociado al síndrome de shock tóxico por eso nunca debe usarse para dormir o llevarse más de 5 horas seguidas.

Las toallas higiénicas desechables que encontramos en los supermercados están hechas de acetona y celulosa (pulpa de papel reciclado que se coagula). Es un método altamente contaminante para el cuerpo y el medio ambiente porque convierte el sangrado en un desecho tóxico al entrar en contacto con los químicos y el oxígeno, el problema es que descompone la sangre  rápidamente y por eso produce olores, gracias al calor y la humedad del entorno. Es un método que generalmente tras varios días de uso, puede producir irritación en la piel debido a sus componentes, además su nivel de absorbencia es muy poco ya que retiene únicamente entre 7 y 12ml de fluido.

Y por último tenemos la toalla de tela reutilizable, elaboradas generalmente en algodón orgánico, o telas de algodón absorbentes, se les conoce por ser una alternativa reutilizables por 3 años o más, estas telas logran que la piel pueda respirar sin generar irritaciones, disminuyendo el cólico por la ausencia de químicos en la mucosa vaginal y haciendo que los olores desaparezcan.

Sea cual sea el método que decidas, recuerda siempre poner lo mejor en tu zona íntima y tomarte muy en serio los síntomas que presentas.

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La copita menstrual, una forma de revolución femenina

Hoy día mi propósito se centra en revolucionar la manera en que la gente se relaciona con la menstruación y desvanecer los paradigmas que con el paso de los años, lo único que han logrado es perpetuar la ignorancia entre las jovencitas y hacer que las mujeres se alejen cada vez más de ellas mismas, sus cuerpos y su menstruación.

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