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Necesitamos educación menstrual

Cuando hablo de Educación Menstrual, generalmente las caras que recibo son de duda y desconocimiento, y es que se hace sumamente necesario entender el término para saber exactamente de qué hablamos. En primer lugar, suena disonante porque los cuerpos con útero también desconocen parcialmente del tema, pero pensar que la menstruación es un discurso exclusivo de mujeres y propagar la información solamente a la mitad de la población, es egoísta y nos pone en desventaja si hablamos de género.

Conocer nuestros ciclos y a través de ése conocimiento involucrar a otros es educar, no solo para entender que la menstruación es un proceso biológico donde la importancia no está en menstruar, sino en la ovulación que antecede al sangrado, porque puedo conocer el estado general de mi salud. Para quienes se relacionan sexo afectivamente entre sí, lo considero un tema de sumo interés, porque finalmente la fertilidad es una responsabilidad compartida y durante cada ciclo transcurre no solo nuestra vida, sino otras decisiones, es decir, como la oruga, nuestro ciclo representa la oportunidad de trabajar en los retos de la vida, y como la mariposa, la idea es salir transformadas cada vez.

Por eso, experimentar el ciclo, conocerlo y llegar a entenderlo es lo que hace a una mujer empoderarse de su cuerpo, salir de las relaciones sin sentido, decidir tener hijos, o incluso no tenerlos. Es una gran herramienta para empezar a trabajar por nuestros sueños, cambiar de carrera y decidir sobre nuestro estilo de vida. Por eso cuando decides agendar en cíclico y ver tu ciclo como un signo vital, te das cuenta cómo esas pequeñas acciones diarias, afectan la salud en general y aunque la menstruación parezca algunas veces ser tu enemiga, realmente es una herramienta poderosísima de autoconocimiento y autogestión, a través de diversas características como la cantidad del flujo, consistencia, color, olor y sintomatología de la fase puedes recolectar más información. Llevar un registro detallado nos empodera porque no buscamos afuera las respuestas, sino que estamos capacitadas para entender lo que sucede en nuestro cuerpo y saber exactamente cuándo pedir ayuda, de qué tipo y en qué términos.

Gracias a esto, no solo el sistema médico y la sociedad cambiarían inevitablemente para desmantelar esa dinámica de mantener “desinformadas a las mujeres” como pacientes y como individuos pasivos sobre su sexualidad, sino que recobraríamos el bienestar en todas sus dimensiones y tomaríamos mejores decisiones, porque hay que entender que una serie de estructuras complejas interactúan entre sí para lograr una verdadera menstruación, ya que no solo cicla el útero, sino todo nuestro cuerpo.

Si quieres animarte a descubrir tu ciclo te recomiendo nuestro libro La Menstruación es un Superpoder, disponible ya en nuestra tienda web 😉

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