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Nos hace falta más pedagogía menstrual

Cuando menciono las palabras “pedagogía menstrual” generalmente las caras que recibo son de duda y desconocimiento, y es que se hace sumamente necesario entender el término para saber exactamente de qué hablamos. En primer lugar, suena disonante porque los cuerpos con útero también desconocen parcialmente del tema, pero pensar que la menstruación es un discurso exclusivo de mujeres y propagar la información solamente a la mitad de la población, es egoísta y nos pone en desventaja si hablamos de género.

Conocer nuestros ciclos y a través de ése conocimiento involucrar a otros es educar, no solo para entender que la menstruación es un proceso biológico donde la importancia no está en menstruar, sino porque en la ovulación que antecede al sangrado puedo conocer el estado general de mi salud, sin olvidar que ése proceso nos concierne porque de allí venimos. Para quienes se relacionan sexo afectivamente entre sí, lo considero un tema de sumo interés, porque finalmente la fertilidad es una responsabilidad compartida y durante cada ciclo transcurre no solo nuestra vida, sino otras decisiones, es decir, como la oruga, nuestro ciclo representa la oportunidad de trabajar en los retos de la vida, y como la mariposa, la idea es salir transformadas cada vez.

Por eso, experimentar el ciclo, conocerlo y llegar a entenderlo es lo que hace a una mujer empoderarse de su cuerpo, salir de las relaciones sin sentido, decidir tener hijos, o incluso no tenerlos. Es una gran herramienta para empezar a trabajar por nuestros sueños, cambiar de carrera y decidir sobre nuestro estilo de vida. Por eso cuando decides agendar en cíclico y ver tu ciclo como un signo vital, te das cuenta cómo esas pequeñas acciones diarias, afectan la salud en general y aunque la menstruación parezca algunas veces ser tu enemiga, realmente es una herramienta poderosísima de autoconocimiento y autogestión, a través de diversas características como la cantidad del flujo, consistencia, color, olor y sintomatología de la fase puedes recolectar más información. Llevar un registro detallado nos empodera porque no buscamos afuera las respuestas, sino que estamos capacitadas para entender lo que sucede en nuestro cuerpo y saber exactamente cuándo pedir ayuda, de qué tipo y en qué términos.

Gracias a esto, no solo el sistema médico y la sociedad cambiarían inevitablemente para desmantelar esa dinámica de mantener “desinformadas a las mujeres” como pacientes y como individuos pasivos sobre su sexualidad, sino que recobraríamos el bienestar en todas sus dimensiones y tomaríamos mejores decisiones, porque hay que entender que una serie de estructuras complejas interactúan entre sí para lograr una verdadera menstruación, ya que no solo cicla el útero, sino todo nuestro cuerpo.

Si quieres animarte a descubrir tu ciclo te recomiendo nuestro libro La Menstruación es un Superpoder, disponible ya en nuestra tienda web 😉

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SEXO, CUANDO NO HAY SEXO

Hoy vengo a hablar de masturbación, el arte amatorio más antiguo de la historia que además dice mucho de nuestro autoconocimiento y amor propio. Y es que quién no se haya hecho una “paja” es porque no dejó salir a flote la ingenuidad sexual. Lo cierto es que algunos tuvimos la suerte de permitirnos el placer y por eso quise hacerle tributo al arte de la masturbación, porque ¡ojo! requiere de ganas y curiosidad ser tu mejor amante.

Recordemos que originalmente el placer se ha pensado únicamente para el hombre, pero gracias a la liberación femenina de los últimos 50 años, sumado a algunas investigaciones de la industria médica se amplió el espectro hacia la genitalidad femenina, y es que no por nada nuestra vulva y vagina están hechas para ello, sin olvidar al grandioso clítoris y las glándulas vestibulares que además de brindar esa textura húmeda y calentita tan particular, nos regala multiorgasmos y momentos de felicidad.

Hay que empezar por algo importante y es que el goce no depende únicamente de la penetración, está relacionado con sentirnos bien y conectar con el momento presente, olvidando las distracciones para lograr una verdadera compenetración. Otro punto relevante, es dejar de lado el tabú. Aquellos cuerpos libres de pensamientos limitantes son propensos a vivenciar picos de placer y por ende son cuerpos repletos de oxitocina. De hecho la masturbación no solo es un placer solitario, sino que además enseña a la pareja a lograr mejor afinidad, ya que ayuda a encontrar el ritmo justo para tocar y acariciar mejor. Y aunque para algunas personas existe tabú frente a la masturbación en pareja, sería bueno dejar de lado el pudor y sacar los beneficios que se logran porque se refuerza el vínculo y se fomenta la confianza con el otro, haciendo que nuestra pareja se sienta deseada.

Más que timidez, la cuestión depende de nuestro sistema de creencias en torno al tema y la educación que recibimos al respecto, también factores como el autoconocimiento, amor propio y aceptación corporal, permiten que esta práctica sea normalizada. Por eso me pregunto, ¿cómo es posible que nos hayan negado la masturbación durante tanto tiempo?, si gracias a ella la vagina se mantiene limpia, se suprimen cólicos menstruales, se duerme mejor, se libera estrés y conectamos más con nuestras fantasías, logrando estar más activas eróticamente.

Por otro lado, cuando el hombre intenta ser padre lo recomendable es no abandonar la masturbación, de hecho según investigaciones de la Universidad Autónoma de Madrid, repetir la práctica cada dos o tres días renueva el esperma y aumenta las posibilidades de un embarazo, ya que desarrolla los niveles de cortisol y mejora el sistema inmunológico. En el caso de ambos, la masturbación fortalece el suelo pélvico y repercute de forma benéfica en la salud, previniendo la disfunción eréctil en ellos y la incontinencia urinaria en ellas, así que deja de lado la vergüenza y anímate a disfrutar así no tengas pareja.

Sabemos que hay estereotipos en torno a la masturbación y al placer en general, porque venimos de una cultura represiva donde la única educación sexual y finalidad era prevenir enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados, en ningún momento se nos habló de placer y autoestima sexual en la adolescencia, por ese motivo hay mucho desconocimiento de nuestro potencial erótico, por suerte cada vez tenemos acceso a una educación y formación en torno a la sexualidad que permite hablar abiertamente y abordar el tema con normalidad como tantos otros de nuestra vida, así que no lo dudes y ¡ve a divertirte!

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HAGA LAS PACES QUE ¡ESO ES SUYO!

Descubra cómo liberarse del tabú y no fracasar en el intento.

En mi generación la masturbación femenina era un tabú completo, recuerdo que a mis 20 tocaron el tema en un auto y ninguna de mis amigas quiso hablarlo; obviamente fui una cobarde porque también me quedé callada, pero me convertí en una defensora porque conozco los beneficios físicos y mentales que proporciona, además de lo práctico que puede resultar en la tarea del autoconocimiento. En ése entonces hablar de masturbación era difícil, mientras que los hombres nombraban el tema para hacer chistes, las mujeres lo evitábamos para no poner el placer en evidencia. Soy una convencida de que nosotras necesitamos muchos orgasmos y atención, por algo tenemos más de 8.000 terminaciones nerviosas en el clítoris, el doble de las que tiene un pene. Incluso creo que nuestra vida no puede estar supeditada a traer niños al mundo, formar una familia y encargarse de todo, menos de nosotras mismas. Pero además, pienso que no debemos estar prestando la vagina sin preocuparnos por los orgasmos y los cuidados, que bien merecido sí tenemos.

Todas las mujeres comenzamos la masturbación en etapas diferentes, algunas empiezan de niñas frotando sus genitales a través de la ropa, o incluso rozando algunas superficies de forma inconsciente. Otras como yo, recordamos algún suceso, o imaginamos la presencia de alguien que nos atrae para entrar en materia. Otras irán directo al grano y preferirán la penetración. Lo importante acá es darse el gusto y concentrarse, soltar la ansiedad y tener un espacio para estar cómodas y, seguras, incluso tiempo para darse un masaje.

Personalmente me entristece cuando una mujer dice que no disfruta masturbarse porque siento que está transmitiendo la responsabilidad del orgasmo a su pareja. Entonces la pregunta sería ¿cómo exigir orgasmos, si no puedes conseguirlos por tu propia cuenta? Uno de los motivos radica en que a las mujeres no se nos educa para el placer y diversos factores como la religión, la sociedad y el patriarcado se convierten en una carga para la correcta apropiación del cuerpo, sumado a la falta de educación, el pudor, o incluso el miedo a lo desconocido, que juegan como factores determinantes a la hora de masturbarnos. Lo importante es que no hay nada más valioso que amarnos y conocernos a profundidad porque de ahí nace el verdadero empoderamiento, es decir, cuando no hay una masturbación y acercamiento con el cuerpo, en mis deseos y mis anhelos siempre faltará una conexión que en algunas personas puede traducirse en imposibilidad para lograr el orgasmo.

Sumado a eso, el clítoris no es un órgano fácil de estimular y menos cuando no hay experiencia, pero se aprende a dominar con el tiempo, ya que asegura orgasmos por penetración incluso mucho más fuertes y duraderos a través de su estimulación. Una vez te animes y estés relajada, será más fácil ir por un orgasmo, ya que la masturbación es el ABC del empoderamiento sexual y del conocimiento propio, por eso existen dos formas sencillas de hacerlo, lubricando y bordeando el clítoris con saliva o lubricante a base de agua, o masajeando de forma circular con un poco de presión. Esas técnicas lograrán que los músculos de la vagina se empiecen a tensionar, hasta sentir contracciones y cosquilleo por todo el cuerpo y lograr el orgasmo, acá lo importante es aprovechar que nuestro cuerpo es una herramienta de placer por eso hay que tocarlo, explorarlo y abandonar cualquier sentimiento de vergüenza, al estimular los puntos adecuados te permitirás hallar más rápido la forma de lograr el tan buscado orgasmo. ¡Mucha suerte!

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VIRGINIDAD Y COPA MENSTRUAL, UN TABÚ QUE SE MANTIENE

tipos de himen

Mucho se habla de esta solución alternativa para suprimir los desechables, pero siempre surge la duda si es posible usar la copa menstrual antes de tener la primera relación sexual y la respuesta es sí. Después de haber tenido tu primera menstruación puedes utilizar sin ningún problema la copa menstrual, especialmente aquellas que están diseñadas para mujeres jóvenes, vienen en tamaño mini, ya que perder la virginidad o lo que esta palabra significa, hace referencia en este artículo al contexto de penetración durante el coito sin importar el sexo de tu pareja.

Ahora sí entremos en materia, delimitado el tema sexual entre tantos misterios que esconde el cuerpo femenino, el himen sigue siendo a nivel social un sello de pureza en la mujer, contrario a lo que se cree el himen es un tejido elástico irregular pero nunca cubre la totalidad de la entrada vaginal porque debe permitir la salida de la sangre menstrual. De hecho, al contrario de lo que se piensa, el himen se puede estirar con penetración vaginal, masturbación y autoexploración, pero ¡Jamás lo pierdes! él será parte de tu cuerpo toda la vida, e incluso puede que se repliegue y se suavice haciéndose menos visible, pero siempre estará ahí.

Lo importante es que podemos concluir que llegó la hora de conocer nuestros cuerpos, crecimos con tanta desinformación y mentiras durante siglos que no podemos seguir perpetuando lo mismo a las generaciones venideras. A continuación les comparto una imagen con los diferentes tipos para que estén documentadas, pero recuerden que el himen imperforado, o microperforado que aparece en la imagen, hace referencia a un pequeño defecto de nacimiento que debe ser tratado quirúrgicamente y en todos los casos, no deja de ser una membrana flexible. Si deseas utilizar una copa menstrual ¡solo tienes que ponerte en ello! Es cuestión de paciencia y planificación. ¡Muchos éxitos! 🙂

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Agendar en cíclico, una auténtica revolución femenina

En estos tiempos de Internet se hace difícil retener tanta información que circula, pero lo importante es entender que gracias a estas herramientas, hoy es más fácil acceder a temas que antes pasaban inadvertidos, o que fueron de gran incógnita para hombres y mujeres, por ejemplo, la ciclícidad que sufren los cuerpos menstruantes, o para ser más dicientes, los cuerpos femeninos.

Hace más de 8 años estuve enfrentada a ciertos cambios hormonales y emocionales qué me llevaron a pensar ¿Qué está pasándole a mi cuerpo? Sin ningún motivo aparente empecé a tener variaciones de humor, mareos, dolores de cabeza, irritabilidad y sensibilidad extrema, sobre todo en mi fase premenstrual (aunque admito ser una persona sensitiva). Lo cierto es que fui usuaria de anticonceptivos durante varios años y gracias a que decidí abandonarlos, pude darme cuenta de los cambios generados, no solo a nivel físico y emocional, sino todas las consecuencias nefastas durante su ingesta, sumado a la poca orientación que recibimos las mujeres frente al tema. Cabe resaltar que fue mi ginecólogo de cabecera quién los recetó, conociendo en detalle mi historial clínico.

Sé y entiendo que muchas personas se estarán preguntando, ¿Y entonces con qué planifico mi sexualidad? Y es gracias a una herramienta tan básica como el agendar en cíclico, sumado al método sintotérmico, que me permití abandonar los anticonceptivos para regresar a mi cuerpo los beneficios de ovular naturalmente, sin correr el riesgo de un embarazo no deseado.

 

Hay que empezar con lo primero y es que las hormonas que produce el organismo cambian durante todo el ciclo para optimizar su funcionamiento, por eso la ciclícidad del cuerpo menstruante no está asociada a una disfunción mental o psiquiátrica, sino a un baile hormonal que naturalmente necesita el organismo para responder a todas sus funciones. Por ejemplo, las hormonas que se producen en la ovulación no solo nos hacen fértiles, sino que tienen beneficios al corazón, el cerebro, los músculos, la piel y el pelo. Incluso el metabolismo, el humor, el sueño y los tejidos se ven influenciados positivamente cuando los procesos naturales se cumplen. Si entendemos además que el organismo atraviesa variaciones que te hacen cíclica como la luna y sus fases, se agudiza esa comunicación constante y comienza una interpretación de los mensajes que envía el cuerpo ¿Cómo funciona el ciclo, cuánto dura el tuyo, cómo varía según la fase qué estás atravesando, cómo lo administras y qué lo afecta directamente? El organismo es química y todo lo que sucede alrededor lo afecta por dentro, por ejemplo se hace importante ampliar nuestra perspectiva sobre lo que significa un ciclo regular, ya que éste puede durar entre 24 a 35 días según la alimentación, los niveles de estrés y los descansos que hayamos tenido.

Si te animas a agendar en cíclico debes tener en cuenta que es primordial anotar todos los detalles que experimentas durante el día, al menos por 6 meses, porque así podrás revelar patrones de conducta y definir las diferentes fases que tu cuerpo atraviesa. (pre-ovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual) y al abrir esa puerta de conocimiento que habita dentro, no solo cambias la forma de ver y entender tu ciclo, sino que contagias a otras mujeres para empoderarse desde el conocimiento.

Esa información valiosa que generalmente no vemos es muy diciente a la hora de conocernos. Es triste ver cómo nuestros cuerpos femeninos se construyen a partir de la opinión ajena: del médico, la religión, la sociedad, la industria farmacéutica y la publicidad, quienes nos alejan de esa apertura de consciencia propia porque cuando esto sucede dejamos pasar de largo las sensaciones y cómo nos sentimos realmente. De esta forma, lejos de poder administrar lo que nos pertenece, cultivamos la baja autoestima y los pensamientos de inestabilidad que han sido generalizados en la sociedad, para evitar entender lo que realmente necesitamos en cada momento. El agudizar nuestros sentidos, vivir ciclos ovulatorios naturales, tomar nota y resignificarnos en la palabra propia, hará de nuestro cuerpo un territorio crítico, sin bloqueos, que permite conocerse para alcanzar el equilibrio, pero además es un organismo consciente de las reservas básicas que debe obtener para los años post menopausia.

Acá la invitación es a conocerte realmente a través de la escritura, tomar nuevos y mejores hábitos para identificar los cambios del ciclo y así entender la bioquímica que atraviesa el cuerpo, no solo para negociar, sino para atender nuestras preferencias y necesidades básicas.

Si deseas empezar este proceso de empoderamiento, recuerda que debes registrar como mínimo 6 ciclos de principio a fin para comenzar el camino de autoconocimiento, para ello puedes descargar de forma gratuita el diagrama lunar en el siguiente link: http://lacopitamenstrual.com/descargar-diagrama-lunar/ ¡Qué lo disfrutes! pero en especial, aprende a ser responsable con tu organismo.

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La copa menstrual: Una gran desconocida.

La experiencia de la menstruación es parte inherente a la vida de la mujer, no es común  referirse a ella o a las problemáticas económicas, ambientales y de salud que presenta su manejo. La ONG Wash United  propuso el 28 de mayo como el Día mundial de la higiene menstrual. Este es un primer paso para llamar la atención acerca de los tabúes y criterios sociales y culturales con respecto a la menstruación, así como promover su manejo como aspecto fundamental en  la educación sexual integral de niñas y jóvenes. Aquí, una interesante y valiosa reflexión en torno a la copa menstrual, una gran desconocida, sus pros y contras.

 

La menstruación es una realidad biológica que no debería limitar la vida o las actividades cotidianas, menos aún, para que la mujer sea “puesta en evidencia”, dado que es un fenómeno  normal en la vida reproductiva de la mujer. Sin embargo, esta “normalidad” fisiológica tiene  significados negativos que le han atribuido la cultura y la sociedad (House, Mahon & Cavili, 2012); aún en la época actual persisten el estigma, la vergüenza y el silencio, que hacen que los temas relacionados con el manejo de la higiene menstrual no sean habituales (Ahmed y Kabita, 2008). La posibilidad de realizar las actividades diarias y la manera de afrontar los diferentes aspectos de la vida femenina están relacionados con la seguridad, la comodidad y la confianza que resultan del manejo adecuado de la menstruación (Sumana y Colaboradoras 2015). Por lo anterior, el desarrollo de metodologías modernas, reutilizables y novedosas, que respondan a estas problemáticas en términos de comodidad, discreción, higiene y economía son necesarias  permitirles la libertad de realizar sus actividades diarias sin temor a ser verse expuestas, la posibilidad de practicar deportes y tener relaciones sexuales sin problema; esto es que puedan disfrutar de su vida plenamente sin que la menstruación sea un impedimento.

La higiene menstrual tiene en el mercado para su manejo diferentes  productos, entre ellos se encuentran: métodos desechables como toallas higiénicas, tampones de algodón o de fibra de bambú y los reutilizables como toallas de tela, ropa interior absorbente, esponjas marinas y las copas menstruales (Sumper y Torondel, 2013). El mercado de la higiene menstrual es muy lucrativo; en Estados Unidos, por ejemplo, se venden aproximadamente 20 millones de toallas higiénicas y tampones al año, con un mercado de más de 2 billones de dólares (Maloney, 2015).

 

 

La fabricación del tampón comercial y de la toalla higiénica tiene un gran impacto ambiental. El 60% del peso de una toalla higiénica corresponde a pasta fluff, proveniente del cultivo de pino; estas plantaciones eliminan parte del bosque tropical. Para hacerse una idea, en Argentina, al año se usan 10.140 toneladas de pasta fluff en toallas y tampones, que generan residuos en 3.380 millones de toallas y tampones. (Felitti, 2016). Las toallas higiénicas y protectores diarios son hechos de celulosa blanqueada o materiales sintéticos, con químicos desodorantes para aromatizar y películas plásticas para retener la sangre, son las más populares y las que son mejor percibidas como inofensivas por las mujeres, aunque se reportan problemas como irritaciones  de la vulva femenina asociadas a los químicos. Se ha reportado la presencia de dioxinas en ellas, aunque su absorción no ha sido estudiada. De otra parte, la disposición final de productos como toallas higiénicas y tampones genera una gran cantidad de material de riesgo biológico no reciclable, no biodegradable que contribuye a la contaminación del medio ambiente y que se disminuiría en gran medida con el uso de métodos reutilizables; esta situación, además desde el punto de vista sanitario presenta un riesgo  para las personas que manipulan estos desechos y más aún si se tiene en cuenta que podrían tener enfermedades de transmisión por vía sanguínea como la hepatitis B o el HIV (Sommer,2015).

Con respecto a los aspectos económicos, una mujer usa en promedio, trece productos de higiene por ciclo, esto es  163 por año y 6.500 en su toda su vida fértil. Estos costos tienen un impacto en la canasta familiar, y  no son tenidos en cuenta de manera rutinaria. Si se tiene en cuenta el valor de estos productos, afecta negativamente a aquellas en condiciones de pobreza o áreas rurales, quienes por falta de recursos económicos, al no poder adquirir productos comerciales, se ven obligadas a utilizar materiales como trapos o periódicos, lo que puede causarles problemas de salud como infecciones, exclusión social porque no pueden asistir a sus actividades normales (Beksinska, 2015).

¿Qué es la copa menstrual, cómo se usa?

La copa menstrual es un dispositivo de látex, silicona o elastómero termoplástico, flexible, en forma de taza, que se inserta en la vagina para recolectar la sangre, y se mantiene en su lugar por succión (Segen’s Medical Dictionary). Aunque desconocida, no es una invención reciente, las primeras patentes de estos dispositivos intravaginales hechos de caucho, se dieron en 1932 en Estados Unidos; en la década de 1980 se fabricaron en látex, pero se presentaron alergias que obligaron a descontinuarlas; en el Reino Unido en 1998 se patentaron las primeras copas de silicona médica hipoalergénica. En el último decenio, han aparecido en diferentes formas y tamaños de acuerdo con los distintos cuerpos y cantidades de flujo; en los últimos años se ha incorporado materiales como el elastómero termoplástico. Este dispositivo ha evolucionado, por ejemplo  la copa Looncup tiene un sensor que recopila información sobre la cantidad de líquido en ella y le informa a la mujer a través de una aplicación.

 

 

El material flexible del que está hecho la copa permite insertarla en la vagina de forma comprimida; esta se ubica el cuello del útero y se acomoda a su alrededor. Una vez allí, por un mecanismo de succión, queda sujeta por lo que no hay peligro alguno de que se desplace. Se recomienda vaciarla cada 6 u 8 horas. Para retirarla, se toma por el cabo, que queda expuesto en la vagina, se presiona el fondo de la copa para liberar el vacío y se retira. Puede lavarse con agua y a final del uso en cada periodo, se esteriliza con agua caliente. Un estudio en niñas nepalesas mostró que la  satisfacción con el uso de la copa mejora con el tiempo, encontrando una satisfacción del 98 %, luego de 6 meses de uso continuo, ya que  este es el tiempo que  se considera como la curva de aprendizaje (Oster, 2011).  La copa requiere de tiempo para que la mujer conozca su cuerpo, el dispositivo y logre adquirir la experiencia necesaria para usarla con confianza; algunas mujeres manifiestan inquietudes para realizar su lavado en baños públicos, pero realmente no es necesario hacerlo entre vaciados; basta con tener las manos limpias y eliminar  completamente su contenido antes de reinsertarla nuevamente.

Además de su practicidad al uso y de su ventaja costo-beneficio, la copa menstrual es un método de higiene femenina seguro y saludable.  Un estudio realizado con 406 mujeres en Estados Unidos (North y Oldham, 2011) demostró la seguridad de la copa menstrual. En él, se realizaron exámenes ginecológicos, colposcopia, uroanálisis, pH vaginal y Gram de flujo cada mes y durante un periodo de tres meses. Se encontró que no hubo modificaciones en la flora vaginal por microorganismos asociados con vaginosis bacteriana (G.Vaginalis, Cándida A y Bacteriodes); los niveles de Lactobacilus se mantuvieron en niveles normales, y el examen pélvico, la colposcopia y pH vaginal no mostraron alteraciones.

La copa, un dispositivo transformador

La principal ventaja de la copa menstrual es que su uso resignifica la menstruación. La principal queja femenina es la molestia que implica el tener que usar toallas higiénicas o tampones, la posibilidad de  “mancharse”,  de que “se note”, el mal olor y las limitaciones físicas y sociales que conlleva; con el uso de este método claramente  se tiene una  mejoría en esta experiencia; además de que produce un cambio en la autopercepción del cuerpo femenino ya que al ser un dispositivo insertable, obliga a quien la utiliza a explorar y conocer sus genitales; cuanto más se usa, más confianza se adquiere, y según muchas usuarias, la relación y el concepto de la sangre menstrual se transforman, llegando a aceptarla con total naturalidad, lejos de tabúes y limitaciones culturales.

La copa tiene muchas ventajas; por ser un método intravaginal, no se ve, no tiene olor, es discreta y puede ser empleada hasta por doce horas continuas. Así mismo, el balance normal de la flora vaginal no se altera; ya que la sangre menstrual se recoge dentro de la copa, y por eso el fluido no entra en contacto con las bacterias de la flora vaginal, lo que disminuye la posibilidad de presentar flujos vaginales. La copa permite, además, realizar actividades acuáticas y deportivas de alto impacto de manera segura. Cuando la copa se inserta de manera adecuada, “no se siente”; las mujeres que la utilizan, relatan mejoría en la movilidad, facilidad de uso, sensación de limpieza y mejoría en la confianza y privacidad al no dejar rastros delatores cuando se realiza el cambio en los baños públicos.

El African Population and Health Research Center (APHRC) en Kenia, como parte de un programa para mejorar la calidad de vida de las mujeres, realizó campañas de donaciones de copas menstruales para niñas y sus madres en regiones rurales en el 2010, con el fin de mejorar el manejo de la higiene menstrual. Las adolescentes y mujeres que la usaron, encontraron con el uso de la copa menstrual una mejoría en su situación económica al no tener que destinar dinero en otros métodos de higiene; destacaron una mayor sensación de higiene, y manifestaron una mejora en la asistencia escolar, así como la disminución de consultas médicas por irritaciones y flujos vaginales. Así, el uso de la copa brindó a las mujeres la oportunidad para abordar temáticas relacionadas con la salud sexual y reproductiva y como una puerta para el acceso a servicios de salud en relación con la detección del cáncer cervical, infecciones de transmisión sexual o enfermedades relativas a la salud reproductiva.

Una copa tiene una vida útil de hasta diez años, por lo que es el método de higiene femenina más costo-eficiente y respetuoso con el medio ambiente.  Este método además, permite el desarrollo de un pensamiento ecológico femenino, en que además de las ventajas económicas, derivadas de su uso, plantea una responsabilidad personal ambiental frente a la producción de los métodos de higiene tradicionales y la disposición de sus desechos.

Su desventaja: La falta de conocimiento

La principal desventaja que tiene la copa menstrual es la falta de conocimiento de su existencia, debida principalmente a los profesionales de la salud, quienes no la ofrecen como un método de higiene, por cuanto este tema no hace parte de los aspectos abordados en forma rutinaria en la educación sexual de las niñas y jóvenes.  Cuando  las mujeres solicitan información, se encuentren con profesionales que no las pueden orientar adecuadamente sobre su uso, sus ventajas, complicaciones y precauciones. La falta de información científica sobre el tema, hace que en revistas como SemanaCromos y Fucsia sean entrevistados profesionales de la ginecología que indican formas inadecuadas de uso. Por ejemplo, aconsejan insertarla en la parte baja de la vagina, en lugar de alrededor del cuello uterino; entre las contraindicaciones mencionadas en estas publicaciones está su uso durante las relaciones sexuales, cuando esta una de las ventajas de este dispositivo, debido a que al estar el flujo contenido en la copa, no existen inconvenientes de fugas, lo que hace que las relaciones durante este período puedan realizarse, de manera cómoda para la mujer.

 

 

Existen otras situaciones ya de tipo personal, que una vez conocido el método interfieren con la posibilidad de ser usada y son aquellas relacionadas  principalmente con el rechazo a la manipulación de la sangre y del propio cuerpo –pese a que mediante una buena manipulación, el contacto con la sangre se hace mínimo–; la dificultad en su inserción y remoción por desconocimiento de la anatomía y fisiología femenina, y algunas dudas para realizar el vaciado, el cambio y la higienización de la copa (Beksinska, 2015).

Otro aspecto importante es la poca posibilidad que tienen las mujeres de las zonas rurales o de poblaciones vulnerables de conocer este método de higiene. Solo las mujeres que tienen acceso a internet o a revistas femeninas la conocen; su venta es aún muy exclusiva en el país, no se encuentra en tiendas de salud ni en supermercados, su venta se limita a distribuidores por ventas web. Pareciera entonces que el mercado no quiere abrir un espacio verdadero a esta otra posibilidad de higiene femenina, y esto se puede entender por los grandes ahorros que genera en términos de su costo-beneficio; el precio promedio de una copa menstrual hoy es de $80.000, y su vida útil es de diez años, claramente eso representa una ventaja gigantesca para las consumidoras, pero no para las empresas productoras de productos de higiene femenina.

Entre los problemas que se pueden presentar por la mala utilización están la posibilidad de aparición de síndrome de shock tóxico, que es una enfermedad potencialmente mortal, causada por toxinas bacterianas que ingresan al torrente sanguíneo (Mitchell, 2015) y el riesgo de producir endometriosis o adenomiosis (Stacey, 2003), cuando  se supera las doce horas continuas, sin el debido vaciado del flujo menstrual.

En defensa de su uso y promoción

El manejo de la higiene menstrual es un tema no sólo biológico, tiene profundas implicaciones sociales, culturales, económicas y hasta de carácter ambiental que lo hace un tema de  especial importancia y que es poco abordado, pese a ser una situación universal y que afecta la calidad de vida de las mujeres durante su vida fértil.  La falta de conocimiento de opciones diferentes a las tradicionales no permite que las mujeres puedan decidir libremente si optar por un método desechable o reutilizable como la copa menstrual, por lo que es fundamental que la sociedad en su conjunto sepa de su existencia, sus ventajas, desventajas y recomendaciones de uso.

La copa menstrual es un método efectivo y seguro; teniendo la precaución de vaciarla cada seis u ocho horas, se evitan las posibles  consecuencias negativas. Los profesionales de la salud deben estar al tanto de este nuevo método de higiene a fin de poder orientar y atender las inquietudes de las mujeres que usen este dispositivo. Otro aspecto de interés son aquellas mujeres en estado de vulnerabilidad económica o social; en los mercados donados para las emergencias por desastres naturales o civiles no se tiene en cuenta este método de higiene, que podría ser una solución efectiva para las mujeres afectadas, y podría además, ayudar a paliar las desigualdades socioeconómicas relacionadas con el género. Además, tiene un alto impacto favorable para el medio ambiente al ser reutilizable y no generar desechos que tardan muchos años en ser biodegradados.

La copa menstrual es un método de higiene femenino moderno, reutilizable, económico, amigable con el medio ambiente, que permite a las mujeres hablar sobre el tema, empezar a cambiar los preconceptos sobre la menstruación y construir una relación personal, íntima y única con sus cuerpos y su sangre. Sin duda, la copa menstrual puede brindar grandes ventajas en la calidad de vida, salud sexual y en la economía femenina. Se hace necesario entonces que la comunidad universitaria y los profesionales de la salud la conozcan, y de esta manera, se le ofrezca a las mujeres la posibilidad de conocer este método para la gestión de su menstruación, de modo que cada una decida si usarla o no, basada en información científica y de acuerdo con sus preferencias.